BEAUFORT LONDON | Daring Light

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BEAUFORT LONDON

Soy un enamorado del arte siniestro, adoro perderme en las pinceladas del trágicamente desaparecido Zdzisław Beksiński, o del también lastimosamente desaparecido Hans Ruedi Giger.

Además de la atracción por los ritmos más extremos del black metal o doom metal, generando ambientes especiales a mi alrededor.

PASIÓN POR LA ARTESANÍA, PERFUMERÍA DE AUTOR

Además de dedicar tiempo de mi albedrío a la lectura, y siempre con alguna temática fantástica o terrorífica. Lovecraft, Matheson, Hodgson, Poe, etc.… han conjurado criaturas misteriosas en mi imaginación.

Y ahora me gustaría hacerlo en vosotros, rescatando un relato que escribí para Dentro del Frasco hace un tiempo.

Basándome en Terror & Magnificence de Beaufort London, y su carisma clásica y oscura, conjuré en mi imaginación una fantasía, una imagen que personalmente transmite muy bien lo que siento con este perfume de Beaufort London. Ya que lo considero muy gótico y siniestro. Os invito a visitar el audio y reseña que creé en su momento aquí.

Cuando ideé este relato jamás pensé en lo que me deparaba el futuro, con mi propia tienda de perfumes nicho y los perfumes de Beaufort London. Y poco a poco, atrayendo la perfumería de autor a ella.

Bienvenidos a la casa del Señor Terror, una casa misteriosa con varios flecos que me gustaría narrar si lo solicitáis.

EL VIAL DE BEAUFORT LONDON

Es un día tormentoso, y te maldices desde el momento en que saliste de casa para encontrarte con tu cliente en un día tan fastidioso. Has recorrido 66 kilómetros hasta llegar al caserón del extraño individuo, que te confesó disponer del vial de Beaufort.

Has consumido muchos recursos en tu investigación para dar con pistas confiables, y esta podría ser certera u otra más con las que no consigues avanzar. Un objeto del cual se conoce su procedencia londinense, y los sucesos que lo acompañaron por tierras británicas. Transportado en barco por marineros del siglo XIX desde las frías tierras noruegas, y adornado por la madera más resistente, Lignum vitae.

Accidentes, desapariciones de personas, asesinatos por su posesión, y el olor, … ese olor que describen tantos libros antiguos. No se conoce fotografía alguna, solamente su aspecto. Un pequeño recipiente negro, del cual se dice que contiene las últimas gotas de sudor previas a la muerte de Herodes.

Lo extraño de todo, es la credulidad que transmitió tu confesor al teléfono dos días atrás.

Sales corriendo hacia la puerta del enorme caserón, intentando esquivar a la lluvia, situado a las afueras de Barcelona en el barrio de Sarrià.

Golpeas la aldaba y nadie responde. Esperas unos segundos y vuelves a agarrarla para golpear de nuevo, pero en ese justo momento la puerta se abre. La iluminación en la entrada es muy pobre. Tan pobre que es muy difícil dilucidar la apariencia de la persona que te aguarda justo detrás de la puerta.

– Bienvenido, el Sr. Terror le espera. Sígame. – pronuncia.

Su caminar es lento y pesado, como si un cuerpo plomizo con dos extremidades rígidas avanzara incesantemente. Caminas por un largo pasillo, y vas dejando detrás de ti dos puertas con unos pestillos enormes. Reparas en lo extrañas que son, ya que son completamente nuevas. Las paredes del caserón están completamente revestidas de papel pintado, de color ocre.

El suelo está enmoquetado, con una moqueta verde oscuro. Solamente existe un punto de luz en este largo pasillo, y está justo al final del mismo.

Habéis llegado al final del pasillo, y finalmente puedes vislumbrar el aspecto de tu acompañante. Perplejo observas que su rostro es el tuyo. No entiendes nada, estás absorto observándolo, tanto que cuando reaccionas, te encuentras atravesando en solitario la puerta que da acceso a una amplia sala, con dos ventanales, una en la pared norte y otra en la pared este. Unas largas cortinas cuelgan de las paredes de color carmesí. El suelo ha cambiado y ya no existe la moqueta verde que precedía.

En el centro de la sala hay una gran mesa de madera de roble, envejecida, ennegrecida y desgastada. Cada una de las patas de esta mesa la forman una figura de demonio con los brazos estirados hacia arriba, agarrando el tablero horizontal de la mesa. Ocho sillas colocadas a su alrededor, tapizadas de ante al completo, recuerdan grandes veladas del pasado, pero en la actualidad no aparentan tener muchos traseros disfrutando de su comodidad. El punto de luz lo forma una lámpara de araña, situada a una altura de tres metros de la mesa.

Al lado de las ventanas hay unas enormes librerías, con libros tan antiguos que la suma de mi propia existencia y mis progenitores, no alcanzaríamos la fecha de su publicación.

El aspecto de todo es muy envejecido, destilando un olor entre rancio, amaderado, polvoriento y húmedo. El tiempo pareció detenerse hace ya mucho tiempo aquí. Además se siente una condensación de tabaco, que en el pasado inundó la estancia, de grandes veladas. Lo cierto es que está muy intoxicado el ambiente.

Te encuentras completamente solo en esta sala, y te preguntas que debes hacer, si esperar o avanzar por la puerta oeste.
Tu elegancia y educación te dictan esperar, y así haces. Esperas unos minutos.

Hace veinticinco minutos que esperas y nadie aparece, así que decides volver hacia atrás, para encontrarte con esa persona que se parecía tanto a ti.

Al acercarte a la puerta sur por la que entraste, y agarrar el picaporte, lo sientes frío, tan frío que lo sueltas de golpe. Vuelves a agarrarlo ayudándote de un pañuelo y lo giras sin éxito ya que la puerta ni se inmuta. No consigues abrirla, ni recibes respuesta a tus llamadas de atención.

Te vuelves, y decides avanzar por la puerta oeste. Golpeas primero a la puerta, para avisar de tu irrupción.

Esta puerta se siente tibia, la abres y te encuentras con una escalera de caracol de madera con dos sentidos, uno hacia arriba, que asciende hacia una segunda planta, y otro hacia abajo, a un sótano. Todo es muy silencioso, no existe sonido alguno del interior ni el exterior. Solamente aprecias a lo lejos el tintineo de un reloj de pared.

Estás muy nervioso.

Decides subir por la escalera, el crujir de los peldaños es muy audible debido al eco que generan.

Te encuentras en la segunda planta, no existe punto de luz alguno, solamente una ventana al fondo del pasillo en la que se cuela la iluminación de los relámpagos del exterior. Para tu tranquilidad, afuera sigue igual.

En tu trayectoria como coleccionista de objetos místicos no te habías encontrado en una situación igual. Debido a la falta de iluminación, decides bajar las escaleras y bajar al sótano, esperando encontrar más iluminación. Vuelves a llenar el hueco de la escalera de los crujidos de la escalera, bajando a toda velocidad.

El ambiente en el sótano está embriagado por lo que aparenta haber sido una bodega de licores. Se aprecia un toque ahumado en la estancia, y las paredes son de piedra. Siento el frío y la humedad que calan en mí.

Ya en el sótano, tu cuerpo se relaja al encontrarte con una silueta de espaldas levemente iluminada por el fulgor de una bombilla que cuelga del techo. Alzas la voz, y pronuncias;

–  ¿Es usted el Sr. Terror?
No recibes respuesta.
Vuelves a decir,
– ¿Es usted el Sr. Terror?
No recibes de nuevo respuesta, tras lo cual alzas tu mano y le tocas la espalda.

Acto seguido, la persona se gira hacia ti y exhala aire por su boca de forma muy sonora intentando pronunciar algo, de forma ininteligible.

– Jckkkkkkos…loo beejjjjkeeeeeee …

Me mira fijamente y puedo vislumbrar que es una persona anciana y muy exhausta. Sus ojos están apagados y vuelve a exhalar aire por su boca pero esta vez entiendo algo en ese sonido;

–  Cógelo y vete.

Estira su brazo y deposita en mi un pequeño frasco, el cual para mi sorpresa es el vial de Beaufort.

Justo en el momento en que lo deposita en mi mano, su cuerpo se derrumba. Lo palpo y aparenta estar muerto. Es una locura, no comprendo nada.

¡Finalmente lo tengo!, salgo corriendo de ese sótano, y me dirijo al salón, intento abrir la puerta que tenía el picaporte helado y no lo consigo. Doy vueltas, y vueltas y no consigo salir…

Han pasado treinta años desde entonces, y he conseguido contactar con alguien para que se lleve el maldito vial de 

BEAUFORT LONDON

Si deseas adquirir Terror & Magnificence de Beaufort London, te invito a visitar su ficha de producto de Daring Light aquí, un magnífico Eau de Parfum.

Deja tus inquietudes sobre el relato debajo o cualquier cosa relacionada, y te responderé, ya que la casa del Señor Terror habita en mi imaginación, y existen todas las respuestas dentro.

Adicionalmente, os puedo sugerir otra creación que tiene un aire a este estilo en mi imaginación, es Ambre Tabac de Daniel Josier (aquí), o Nakht de Thauy (aquí). Condensación y profundidad.

Fuerza y salud.

Sergio Martínez Anaya.

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